Efectos del consumo regular de té sobre la estructura cerebral y la función cognitiva en adultos mayores

Publicado el 14. junio 2019 | Li J, Romero-Garcia R, Suckling J, Feng L
Medicina geriátricaCerebroSalud cerebralEstructura cerebralCapacidades cognitivasDegeneración neuronal

Este estudio investiga los efectos del consumo regular de té sobre la estructura cerebral y la función cognitiva en personas mayores. Mientras que los estudios anteriores se han centrado principalmente en pruebas neuropsicológicas, esta investigación utiliza imágenes funcionales y estructurales (fMRI y DTI) para analizar los posibles beneficios del consumo de té sobre la conectividad cerebral.

Los resultados muestran que el consumo regular de té se asocia a una organización estructural más eficiente del cerebro. Resulta especialmente llamativa una menor asimetría hemisférica en la conectividad estructural de los bebedores de té, lo que sugiere un efecto potencialmente protector contra la degeneración neuronal relacionada con la edad. Además, se observó una mayor conectividad funcional en la red de modos por defecto (DMN), crucial para los procesos cognitivos.

Conclusión: Este estudio aporta pruebas iniciales de que el consumo regular de té podría estar asociado a una mejor organización estructural del cerebro. Esto podría contribuir a la prevención del deterioro cognitivo. Se necesitan más estudios a largo plazo para investigar los mecanismos con más detalle.

Antecedentes:

Desde hace miles de años, el té es una bebida muy consumida con posibles beneficios para la salud. Investigaciones anteriores sugieren que el consumo de té puede estar asociado a una mejora de la función cognitiva, un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas y una mejora general de la salud cerebral. Sin embargo, sigue sin estar claro qué mecanismos neurobiológicos son responsables de ello. Este estudio investiga los efectos del consumo de té en la organización estructural y funcional del cerebro en adultos mayores.

Objetivos del estudio:

El estudio pretende analizar los efectos del consumo regular de té sobre la estructura y la función cerebrales. Se presta especial atención a:

1. la eficacia global y regional de las redes neuronales.

2. la conectividad funcional y estructural del cerebro.

3. La asimetría hemisférica asociada al proceso de envejecimiento.

Metodología:

Se reclutaron adultos mayores (≥ 60 años) y se dividieron en dos grupos en función de su conducta de consumo de té: bebedores habituales de té (al menos 4 tazas a la semana durante décadas) y no bebedores de té. Se analizaron las redes cerebrales mediante resonancia magnética funcional (RMf) e imágenes de tensor de difusión (DTI). Las conexiones funcionales y estructurales se analizaron mediante modelos de teoría de grafos.

Resultados:

1. Organización estructural del cerebro:

– Los bebedores de té mostraron una mayor eficacia global de las redes estructurales.

– La conectividad entre distintas regiones cerebrales estaba mejor conservada en el grupo que bebía té.

2. Conectividad funcional:

– La conectividad funcional dentro de la red de modos por defecto (DMN) era más pronunciada en los bebedores de té.

– Esto indica una mejor organización de la red cognitiva, que es relevante para los procesos de memoria.

3. Reducción de la asimetría hemisférica:

– La dominancia izquierda-lateral en la conectividad estructural era más pronunciada en los no bebedores de té, mientras que los bebedores de té mostraban una organización cerebral más equilibrada.

– Esto podría ser un signo de una degeneración más lenta relacionada con la edad.

4. Pruebas cognitivas:

– Los bebedores de té obtuvieron resultados significativamente mejores en las pruebas cognitivas de percepción espacial y memoria.

– El Test de Diseño de Bloques, que mide el procesamiento visual-espacial, mostró un rendimiento significativamente mejor en los bebedores de té.

Conclusión:

Este estudio aporta pruebas iniciales de que el consumo regular de té se asocia a una mejor organización estructural del cerebro y a una mayor conectividad funcional en la DMN. Esto podría explicar por qué los bebedores de té se ven menos afectados por el deterioro cognitivo. Los resultados sugieren que el consumo de té podría ser una estrategia sencilla pero eficaz para mantener la salud cerebral en la vejez. Es necesario seguir investigando para comprender mejor los efectos a largo plazo y los mecanismos subyacentes.

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