El té verde y los efectos en la salud cerebral de las personas mayores

Publicado el 7. enero 2025 | Shibata S et. al.
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Este estudio investiga la relación entre el consumo de té verde y el desarrollo de lesiones cerebrales de la sustancia blanca (LMC) en personas mayores sin demencia. En un estudio de cohortes japonés a gran escala con 8.766 participantes, se registró la estructura cerebral mediante resonancias magnéticas y se documentó el consumo de té verde, té negro y café mediante un cuestionario.

Los resultados muestran que un mayor consumo de té verde se asoció a un menor volumen de lesiones de sustancia blanca. Esto se mantuvo incluso después de ajustar por factores de confusión como la edad, el sexo, la educación, la hipertensión y el estilo de vida. No se hallaron asociaciones significativas para el consumo de café o té negro.

Conclusión: El consumo regular de té verde podría desempeñar un papel preventivo en la reducción de las lesiones cerebrales de la sustancia blanca, que se asocian a un mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo. Se necesitan más estudios a largo plazo para seguir investigando esta relación.

Antecedentes:

El envejecimiento es un importante factor de riesgo de enfermedades neurodegenerativas como la demencia. Los cambios estructurales del cerebro, en particular el aumento de las lesiones de la sustancia blanca (LMC), están estrechamente relacionados con el deterioro cognitivo. El té verde contiene compuestos bioactivos como el galato de epigalocatequina (EGCG), que tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y pueden tener efectos neuroprotectores. Estudios epidemiológicos anteriores sugieren que el consumo de té y café puede estar asociado a una mejor función cognitiva en la vejez.

Objetivos del estudio:

Este estudio investiga la influencia del té verde, el té negro y el café en la estructura cerebral, en particular en las lesiones de la sustancia blanca, el volumen del hipocampo y el volumen cerebral total en adultos mayores sin demencia.

Metodología:

Participantes: 8.766 personas de la Colaboración Japonesa de Estudios Prospectivos sobre Envejecimiento y Demencia (JPSC-AD).

Encuesta:

– Ingesta alimentaria mediante un Cuestionario de Frecuencia Alimentaria (FFQ).

– Exploraciones cerebrales mediante resonancia magnética (RM).

Análisis:

– Modelos estadísticos multivariantes para analizar las asociaciones entre el consumo de bebidas y la estructura cerebral.

– Consideración de factores de confusión como la edad, el sexo, la hipertensión, el IMC, los lípidos sanguíneos y los factores del estilo de vida.

Resultados:

1. El té verde y las lesiones de la sustancia blanca:

– Las personas con un consumo diario de ≥600 ml de té verde tenían significativamente menos LMC que las personas que bebían menos de 200 ml al día.

– La tendencia también se mantuvo tras el ajuste por otros factores influyentes(valor p de la tendencia = 0,007).

– La reducción de la LMC fue especialmente pronunciada en las personas sin depresión y sin el gen ApoE-ε4, que se asocia a un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer.

2. No hay correlación significativa con el hipocampo ni con el volumen cerebral total:

– Aunque se redujo la LMC, no hubo diferencias significativas en el volumen hipocampal ni en el volumen cerebral total entre los distintos grupos de consumo de té.

3. El café o el té negro no tienen ningún efecto:

– El café no mostró correlaciones significativas con la LMC, el hipocampo o el volumen cerebral total.

– El té negro no se analizó más a fondo debido al escaso número de consumidores.

Debate:

– La reducción de las lesiones de la sustancia blanca por el té verde podría estar mediada por varios mecanismos:

Efectos reductores de la tensión arterial: El té verde puede reducir la presión arterial sistólica y diastólica, lo que tiene un efecto positivo sobre el flujo sanguíneo cerebral.

Efecto antioxidante: Las catequinas del té verde pueden reducir el estrés oxidativo, que desempeña un papel importante en la neurodegeneración.

Propiedades antiinflamatorias: El té verde inhibe las vías de señalización proinflamatorias, como el NF-κB, por lo que puede reducir la microinflamación en el cerebro.

– El estudio sugiere que el té verde podría desempeñar un papel especialmente en las primeras fases de los procesos neurodegenerativos.

Restricciones:

– El estudio es observacional y, por tanto, no puede demostrar ninguna relación causal.

– Falta información detallada sobre el tipo de preparación del té que podría influir en el contenido de catequinas.

– Los resultados se basan en una población japonesa, por lo que debe investigarse más la transferibilidad a otros grupos étnicos.

Conclusión:

Un mayor consumo de té verde se asocia a una reducción de las lesiones de la sustancia blanca cerebral, lo que sugiere un posible efecto protector contra las enfermedades vasculares y neurodegenerativas. Se necesitan más estudios a largo plazo para aclarar la relación causal y los posibles mecanismos.

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