El estudio investigó la eficacia y tolerabilidad de los probióticos como tratamiento complementario para pacientes con trastorno depresivo mayor (TDM) que responden inadecuadamente a los antidepresivos. En un estudio piloto doble ciego controlado con placebo, 50 participantes de 18 a 55 años tomaron probióticos (8.000 millones de unidades formadoras de colonias de 14 cepas bacterianas) o un placebo diariamente durante 8 semanas, además de su tratamiento antidepresivo.
[HAMD-17] [IDS]Los resultados muestran que los probióticos pueden producir mejoras significativas de los síntomas de depresión (medidos con la Escala de Calificación de la Depresión de Hamilton y el Inventario de Sintomatología Depresiva ) y de ansiedad. El efecto sobre los síntomas ya era visible tras 4 semanas y se intensificó en la 8ª semana. El tratamiento fue bien tolerado, con una alta adherencia (97%) y sin efectos secundarios graves.
Conclusión: Los probióticos podrían ser un complemento seguro y prometedor del tratamiento convencional de la depresión. Se necesitan estudios más amplios para confirmar estos resultados y evaluar el efecto a largo plazo.
Antecedentes:
El trastorno depresivo mayor (TDM) afecta a millones de personas en todo el mundo y supone una carga importante para el sistema sanitario. Aunque los antidepresivos son el pilar del tratamiento, alrededor del 60% de los pacientes no responden plenamente. El eje microbiota-intestino-cerebro es un objetivo prometedor para nuevas terapias, como el uso de probióticos, que podrían influir en el equilibrio de la flora intestinal y aliviar los síntomas depresivos.
Objetivos del estudio:
El objetivo era evaluar la aceptación, tolerabilidad y posible eficacia de los probióticos como tratamiento complementario del TDM y recopilar datos para futuros estudios de eficacia más amplios.
Metodología:
En el estudio piloto doble ciego controlado con placebo participaron 50 adultos con MDD que no respondían plenamente a dosis estables de antidepresivos. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a un grupo probiótico (14 cepas, 8.000 millones de unidades formadoras de colonias diarias) o placebo. La duración del tratamiento fue de 8 semanas, y las evaluaciones principales incluyeron valoraciones de la depresión y la ansiedad mediante la HAMD-17, la IDS, la Hamilton Anxiety Rating Scale (HAMA) y la General Anxiety Disorder Scale (GAD-7).
Resultados:
De los 50 participantes, 46 completaron el estudio. El grupo de probióticos mostró mejoras significativas en los síntomas de depresión y ansiedad en comparación con el grupo placebo. Tras 8 semanas, el efecto sobre los síntomas depresivos (HAMD-17) fue un efecto estandarizado de 0,70 (IC 95%: 0,01-0,98) y sobre los síntomas de ansiedad (HAMA) de 0,79 (IC 95%: 0,06-1,05). Los probióticos parecieron ser especialmente eficaces en pacientes con síntomas graves de ansiedad. No hubo efectos secundarios graves y el cumplimiento fue del 97%. El tratamiento se consideró bien tolerado.
Conclusión:
Los probióticos podrían ser un complemento prometedor del tratamiento de la depresión, especialmente para los pacientes con una respuesta incompleta a los antidepresivos. Los resultados de este estudio piloto proporcionan información importante para futuras investigaciones, incluidos estudios más amplios y a largo plazo para confirmar la eficacia, la seguridad y los mecanismos de esta forma de terapia.