Probióticos y enfermedades inflamatorias intestinales: Nuevos enfoques terapéuticos

Publicado el 17. enero 2022 | Mishra J et. al.
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El estudio investiga el papel de los probióticos en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), en particular la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. La EII es una inflamación crónica del tracto gastrointestinal asociada a un microbioma alterado y a una respuesta inmunitaria hiperactiva. Aunque los tratamientos convencionales, como los corticoesteroides, los inmunomoduladores y los biológicos, se utilizan habitualmente, no proporcionan una cura y están asociados a efectos secundarios.

Los probióticos, especialmente las bacterias probióticas modificadas genéticamente, ofrecen nuevas posibilidades para el tratamiento de la EII. Estos probióticos especialmente desarrollados pueden producir citocinas antiinflamatorias como la IL-10 y la IL-27 o mejorar la función de barrera intestinal. Los estudios demuestran que los probióticos pueden ayudar a regular la flora intestinal, reducir los marcadores inflamatorios y aliviar los síntomas de la EII.

Conclusión: Los probióticos, especialmente las cepas optimizadas mediante ingeniería probiótica, podrían ser una alternativa prometedora o un complemento de las terapias existentes. Es necesario seguir investigando el uso óptimo y la seguridad de estos enfoques.

Antecedentes:

Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), incluidas la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, son enfermedades inflamatorias crónicas del tubo digestivo. Las causas exactas no se conocen del todo, pero una disbiosis de la microbiota intestinal, factores genéticos y ambientales desempeñan un papel fundamental. Las terapias estándar incluyen fármacos antiinflamatorios, inmunomoduladores y biológicos, pero a menudo se asocian a efectos secundarios y no proporcionan una cura a largo plazo.

Objetivo del estudio:

Esta revisión examina el papel potencial de los probióticos en el tratamiento de la EII, con especial atención a la ingeniería probiótica, es decir, la modificación genética selectiva de cepas bacterianas probióticas para producir moléculas terapéuticas.

Metodología:

El estudio se basa en un análisis sistemático de las publicaciones científicas actuales sobre el uso de probióticos en la EII. Se han tenido en cuenta tanto los estudios clínicos como los preclínicos que investigan los efectos de los probióticos sobre la barrera intestinal, el sistema inmunitario y la composición del microbioma.

Resultados:

1. Microbiota y EII:

– Los pacientes con EII tienen una diversidad reducida de la microbiota intestinal, con una disminución de bacterias beneficiosas(Bifidobacterium, Lactobacillus) y un aumento de cepas potencialmente patógenas(Escherichia coli, Clostridium).

– La disbiosis favorece la permeabilidad intestinal, lo que conduce a una mayor absorción de lipopolisacáridos (LPS) y a una activación inmunitaria crónica.

2. Mecanismos probióticos:

– Los probióticos favorecen la restauración del microbioma, refuerzan la barrera intestinal y producen metabolitos antiinflamatorios como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC).

– Algunos probióticos inhiben directamente la producción de citocinas proinflamatorias como el TNF-α y la IL-6.

3. La ingeniería probiótica como tecnología de futuro:

Las cepas de Lactococcus lactis modificadas genéticamente pueden liberar citoquinas antiinflamatorias como la IL-10 o la IL-27 localmente en el intestino y modular así las reacciones inflamatorias.

Escherichia coli Nissle 1917 ha sido modificada para producir factores trefoil protectores que favorecen la cicatrización de la mucosa intestinal.

– En modelos de ratón, las terapias probióticas mostraron una reducción significativa de la actividad inflamatoria.

4. Los probióticos en el tratamiento de la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn:

– Los estudios clínicos demuestran que una combinación de Bifidobacterium breve, Lactobacillus acidophilus y Escherichia coli Nissle puede favorecer la remisión en la colitis ulcerosa.

– Los resultados del estudio para la enfermedad de Crohn son menos claros, pero las terapias probióticas podrían ser útiles como medida complementaria.

5. Retos y perspectivas de futuro:

– La biodisponibilidad oral y la supervivencia de los probióticos en el intestino siguen siendo un reto.

– Deben cumplirse los estudios de seguridad a largo plazo y los requisitos normativos antes de que la ingeniería probiótica pueda utilizarse en una amplia aplicación clínica.

Conclusión:

Los probióticos, especialmente las cepas probióticas modificadas genéticamente, muestran enfoques prometedores para el tratamiento de la EII. Pueden regular los procesos inflamatorios, estabilizar el microbioma y reforzar la barrera intestinal. Aunque los datos preclínicos son prometedores, se necesitan más ensayos clínicos bien diseñados para confirmar la seguridad y eficacia de estas terapias.

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